La Copa Mundial de la FIFA 2026, el mayor torneo de la historia del fútbol, arranca en un momento en que el planeta registra niveles récord de calor extremo. Según un informe presentado este lunes por ONU Cambio Climático, el calor no será solo telón de fondo del torneo, sino un actor protagonista dentro y fuera del campo.
El estudio utiliza la temperatura de bulbo húmedo global (WBGT, por sus siglas en inglés), una medida que integra calor, humedad, luz solar y viento, y que refleja con mayor precisión el estrés térmico real al que se exponen los futbolistas. Bajo esta métrica, se estima que 26 de los 104 partidos programados se jugarán en condiciones que expertos han calificado de riesgo real para los jugadores, mientras que alrededor de cinco encuentros podrían superar el umbral a partir del cual se recomienda directamente posponer los partidos.
Entre los partidos en riesgo figuran algunos de los más relevantes del torneo: la final, dos cuartos de final y el partido por el tercer puesto.
El impacto no se limita al marcador: según el informe, el calor extremo puede ralentizar el juego, reducir la presión de los equipos, adelantar las sustituciones y obligar a los jugadores a gestionar su energía de forma más conservadora. En términos prácticos, los espectadores podrán ver pausas para hidratarse, toallas refrescantes, chalecos de hielo y un ritmo de juego más lento.
Un estudio previo sobre el Mundial de Clubes 2025, revisado por pares y basado en 57 partidos, ya anticipó este escenario: la temperatura WBGT media superó los 28 °C en 31 encuentros, un nivel considerado de riesgo extremo. Durante aquel torneo, periodistas, aficionados e incluso un árbitro asistente sufrieron desmayos, y varios jugadores pidieron ser sustituidos por el calor.
El riesgo no se distribuye de forma uniforme entre las sedes. Las ciudades del sur y del interior de Estados Unidos y México son las más expuestas, mientras que estadios al aire libre como los de Miami, Kansas City y Filadelfia registran un fuerte aumento en la probabilidad de alcanzar umbrales peligrosos. Sin embargo, el informe advierte que incluso las ciudades consideradas más frescas, como Toronto y Vancouver, no están exentas: en 2021, una ola de calor de finales de junio alcanzó 49,6 °C en la Columbia Británica y causó más de 600 muertes.
El informe también subraya que los aficionados pueden estar más expuestos al calor que los propios jugadores. Mientras los futbolistas cuentan con equipos médicos y entornos controlados, quienes asisten al estadio pasan horas en filas, zonas de aficionados, aparcamientos y transportes públicos sin protección. Solo 3 de los 16 estadios sede cuentan con aire acondicionado.
ONU Cambio Climático señala que la adaptación, pausas de refresco, protocolos de calor, mejor planificación, es necesaria pero insuficiente por sí sola. La organización llama a reducir urgentemente la quema de combustibles fósiles y acelerar la transición hacia energías limpias como la solar y la eólica como la respuesta estructural a la crisis climática que, advierten, amenaza el futuro del deporte a todos los niveles, desde las grandes finales hasta los campos de fútbol base.
