Un sonido repentino en el teléfono, una alerta en la pantalla o una voz que se escucha por las bocinas instaladas en las calles pueden generar preocupación, especialmente entre quienes llevan poco tiempo viviendo en Japón o de visita. Sin embargo, estos mensajes forman parte de un amplio sistema de prevención y comunicación de emergencias diseñado para informar a la población y facilitar una respuesta rápida ante terremotos, tsunamis, lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y otros fenómenos.
La Alerta Temprana de Terremoto detecta las ondas iniciales de un terremoto y, mediante un análisis rápido, calcula dónde podría producirse un movimiento fuerte y así la información puede llegar a la población antes de que las ondas sísmicas más intensas alcancen determinados lugares.
En el reciente terremoto ocurrido el 23 de agosto de 2026 se volvió a poner en evidencia la importancia de este sistema, con el sismo que registró una magnitud de 5,9, que ocurrió en el sur de la prefectura de Ibaraki con una profundidad de 70 kilómetros y una intensidad de 5 débil en la escala sísmica japonesa, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).
La alerta busca proporcionar unos segundos de ventaja para adoptar medidas de protección.
Esto significa que cuando un teléfono muestra un mensaje como “Earthquake Early Warning”, no necesariamente quiere decir que el terremoto ya terminó ni que el movimiento fuerte ya llegó a esa persona.
En Japón también existe un sistema de comunicación mediante altavoces que permiten transmitir información a las personas que se encuentran en determinadas zonas, incluso si no están mirando su teléfono.
Para la comunidad extranjera residente en Japón, comprender estos mensajes es muy importante. Una alerta que aparece en la pantalla del teléfono o una voz que se escucha por los altavoces puede contener información destinada a ayudar a tomar una decisión en cuestión de segundos.
Japón es un país donde los terremotos forman parte del día a día, por lo que ha desarrollado un amplio sistema de prevención que combina infraestructura resistente, monitoreo sísmico, alertas tempranas, planes de evacuación, simulacros y preparación ciudadana.
La estrategia japonesa parte de que los terremotos no pueden predecirse con precisión, por esto, las autoridades concentran sus esfuerzos en reducir los daños y conseguir que la población pueda reaccionar rápidamente cuando ocurre un sismo.
