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Opinión: De reversa en el Jardín Botánico

En el 2007, la ciudad de Medellín decidió talar los árboles en la Avenida Oriental con tal de realizar una expansión al proyecto de tránsito. En su momento, la decisión chocó con fuertes críticas de los grupos ambientales del país, pero fue llevada a cabo a pesar de esto. 9 años después, en el 2016, la ciudad comenzó el proyecto de Corredores Verdes, revirtiendo la decisión al plantar millones de metros cuadrados de árboles y arbustos alrededor de la ciudad con tal de conectar todos los espacios verdes de la misma.

Hoy en día, como resultado directo del proyecto de Corredores Verdes, la temperatura promedio de la ciudad ha reducido 2°C, y en diversas zonas hasta 6°C. No solo esto, junto al desarrollo del sistema de transporte público, el proyecto de Corredores Verdes ha logrado manejar el impacto vial, y ha creado disipadores naturales de ruido, por lo que la ciudad es más fresca, más móvil, y menos ruidosa.

En ese mismo año del 2016, aquí en República Dominicana, se presentó el proyecto de expansión de la Avenida República de Colombia, el cual requería la destrucción de alrededor de 4,000 metros cuadrados del Jardín Botánico. El proyecto fue descartado, pero ha resurgido, en pleno 2025, casi más de diez años después. Con todos estos datos sobre la mesa, vale la pena preguntarse, ¿Es este proyecto un paso hacia adelante o estamos manejando en reversa?

Proyectos como los corredores verdes, junto a expansiones al sistema de transporte público, han sido implementados en ciudades alrededor del mundo, mostrando sin excepción una mejoría en la calidad de vida de los habitantes. Entonces, ¿por qué se continúan adoptando estrategias retrógradas que han demostrado ser ineficientes?

No es un secreto para nadie que en República Dominicana, se alaba al carro. El carro privado como principal medio de transporte se considera una parte esencial de la vida. No eres un adulto hasta que compras tu primer carro. Esta idea choca de frente con la realidad de que este medio de transporte no es un uso eficiente del espacio, y este, no es infinito. Se mueven muchas más personas por metro cuadrado en un autobús que en un carro. Cuando eventualmente estas realidades se encuentran, solo quedan dos opciones: desafiar las ideas culturales y económicas que alaban al vehículo privado o, masacrar el espacio para permitirse unos años más bajo la ilusión de que estas ideas funcionan. Y son unos años más. Todo proyecto de expansión de vías se ha encontrado con el mismo problema una y otra vez. Mejora el tráfico por un tiempo, antes de que se vuelvan a generar los mismos tapones.

Incluso si estas decisiones funcionaran (y no lo hacen) solo benefician a aquellos con el potencial económico para costear sus propios vehículos. El dominicano promedio, quien debe tomar su carrito, su OMSA y su voladora, seguiría viviendo bajo la misma situación precaria que le da un transporte inseguro e ineficiente.

El Jardín Botánico no es solamente un pulmón de la ciudad, es también un centro de investigación científica y conservación ambiental vital para la salud de la biodiversidad dominicana. La reducción de este, aunque sea de un solo metro, es un ataque directo a los esfuerzos de conservación en el país.

Lo peor es que ya hemos visto todo esto. Ya hemos visto los efectos de una expansión de la avenida. Ya hemos visto los efectos de aumentar los espacios verdes. Ya hemos visto los efectos de mejorar el transporte público. Lo hemos visto alrededor de todo el mundo. Al retomar este proyecto de expansión, estamos ignorando todo el conocimiento científico producido por los sociólogos y urbanistas que han estudiado estos fenómenos, al igual que todas las historias de éxito alrededor del mundo. Estamos colocando una venda frente a nuestros ojos con tal de no ver el barranco hacia el cual conducimos, simplemente porque es más fácil que afrontar la realidad.

Si queremos una ciudad sana, accesible, y amable con sus ciudadanos, es nuestra responsabilidad alzar la voz en contra de iniciativas como esta. No podemos seguir manejando en reversa.

Lessing Abdías Pérez Calderón

Licenciado en Lengua y Literatura orientada a la Educación Secundaria