Hace más de 15 años, el gobierno dominicano hizo un trato con una compañía minera canadiense que le otorgaría a esta el derecho de penetrar las tierras de nuestro país, contaminar sus ríos, deforestar sus bosques, y enriquecerse haciéndolo.
Desde entonces, otros acuerdos de similar carácter han sido establecidos por el gobierno dominicano. En los últimos tres años se han denunciado decenas de operaciones de extracción de materiales de los cauces de nuestros ríos, deforestación de áreas protegidas, entre otras acciones al detrimento de nuestro medio ambiente.
Al mismo tiempo, cuentas en redes sociales del Estado publican que es importante proteger nuestro ríos, que es responsabilidad de todos tomar cuidado de nuestro medio ambiente.
Hace menos de una semana, la Policía Nacional intervino en una protesta realizada en San Juan en contra de una nueva operación minera por la compañía GoldQuest, la cual resultaría en enormes daños al ecosistema local. Al mismo tiempo, el gobierno promueve la importancia de proteger Valle Nuevo como recurso natural. Dos fuerzas gubernamentales, actuando al mismo tiempo, profesando mensajes opuestos. Como decía mi abuela, rompe con lo pie lo que hace con la mano.
Recuerdo la indignación que sentí cuando vi estas dos publicaciones en las redes: un video de la Policía lanzando bombas lacrimógenas a los protestantes, y una foto de un bosque con el subtítulo debemos proteger Valle Nuevo. Ciertamente, no hacen referencia a la misma situación, pero demuestran valores contrarios. ¿Queremos tomar cuidado de nuestro medio ambiente, sí o no? Hipócrita es la palabra que usaría para describir estas comunicaciones. ¿Dónde está la coherencia entre estas realidades?
Esta no es la primera vez que nuestros agentes gubernamentales actúan con perspectivas opuestas en carácter. Estas se han convertido en una especie de rutina. Tal vez no están rompiendo con los pies lo que hicieron con las manos, sino escondiendo las manos detrás de la espalda. Tal vez se estén limpiando las manos con el jabón de like & repost. Tal vez estén buscando la absolución en la mirada pública, por algo que saben que será condenado por el pueblo.
Todo cuerpo de autoridad necesita de un elemento vital para perpetuar su supervivencia. Es el ingrediente secreto en la receta del poder. Si no está presente, las estructuras de poder se derrumban como un edificio sin cimientos. Algunos lo adquieren a la fuerza, obligando a las masas a darlo. Otros, lo compran con favores. Mientras que los agentes más habilidosos del sistema deciden manufacturarlo, empleando su ingeniería sociocultural al máximo efecto: el consentimiento. Este es el elemento que lleva a la muerte y supervivencia de los Estados.
En su ensayo La ingeniería del consentimiento, Edward Bernays dice: “La ingeniería del consentimiento es la esencia misma del proceso democratico”. Los Estados emplean una amplia y compleja maquinaria para manufacturar el consentimiento de sus súbditos, con tal de continuar su supervivencia. Por supuesto, las publicaciones en las redes sociales son parte de esto.
Cuando vemos la hipocresía gubernamental tomar lugar en procesos como el sucedido el pasado domingo, no estamos observando un conflicto de intereses, ni una falla en la comunicación interna de los departamentos estatales. Estamos viendo la maquinaria estatal funcionando al 100% para manufacturar el consentimiento de los ciudadanos. Por un lado, el uso de la fuerza obliga a los subyugados a darlo con tal de permitir a los agentes cumplir sus objetivos, y por el otro, se pinta a las instituciones como entes del bien común que debemos apoyar incondicionalmente.
Las redes sociales y medios de comunicación son las manos que crean y transmiten una nueva realidad. Una realidad que dice miren, tenemos sus intereses en mente. Mientras tanto, la bota militar vestida por el pie gubernamental pisotea los esfuerzos vivos de los ciudadanos por demostrar que esa “realidad” no es más que una ilusión y que no representa los verdaderos intereses del pueblo. No rompen con lo pie lo que hacen con la mano, todo lo contrario, el trabajo de los pies es necesario para que el de las manos perdure.
Luego de horas de protesta, el presidente anunció el paro total de las actividades mineras de la GoldQuest en San Juan. Esta decisión no salió de la bondad de su corazón, sino de la victoria de miles de dominicanos que se negaron a ver su pueblo profanado.
Si queremos proteger los ecosistemas dominicanos, es de vital importancia recordar que depende de todos nosotros hacer nuestra parte en la vida política. El impacto de un individuo en el planeta es menos que la fracción de una fracción, por lo que cualquier cambio real conlleva acción colectiva. La protección de nuestro medio ambiente es indivisible de la vida política.
En culmen, durante el transcurso de nuestras vidas veremos la ingeniería del consentimiento tomar lugar para permitir a aquellos con intereses particulares explotar y profanar nuestros ecosistemas. Redes sociales, uso de la fuerza, chantaje, coerción, son todos métodos utilizados para que los ciudadanos acepten lo inaceptable. Es nuestra labor mantener los ojos abiertos contra estos esfuerzos, y seguir velando por el bienestar de nuestro planeta.
Lessing Abdías Pérez Calderón
Licenciadao en Lengua y Literatura
