Detrás de los tanques del Acuario Nacional se libra otra batalla: la de cuidar a tiburones heridos, tortugas sin aletas y manatíes huérfanos. El Acuario Nacional, adscrito al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, es mucho más que un espacio donde la gente va a ver peces, es el único centro de rescate y rehabilitación de especies acuáticas de República Dominicana, y cada espacio tiene una historia detrás.
Desde enero de 2025 hasta mayo de 2026, al menos doce tortugas y un tiburón han recibido asistencia. La mitad logró recuperarse: tres fueron liberadas en la playa de Güibia, en el Distrito Nacional. Otras tres continúan bajo cuidado especializado. De las seis restantes, cuatro llegaron con tumores por fibropapilomatosis avanzada y dos presentaban heridas de gran complejidad clínica.
Las primeras 48 horas
Cuando una especie llega al acuario en condición crítica, el reloj comienza a correr. El protocolo depende de la naturaleza de cada caso, su valor ecológico y peligro de extinción. La prioridad es siempre la recuperación integral, con miras a la reinserción en el hábitat natural. Este inicia con la verificación del estado físico, identificación de heridas o lesiones visibles, evaluación de movilidad y respiración, revisión de la presencia de redes, anzuelos, plásticos u otros elementos y se procede a hidratación, limpieza y tratamiento de heridas.
También se les realiza radiografías en casos de fracturas o presencia de anzuelos, control de infecciones y rehabilitación física.
Para saber cuándo un ejemplar está listo para ser devuelto a su hábitat natural, el acuario realiza una evaluación final que incluye análisis clínicos, hemogramas completos, evaluación del peso corporal, medidas morfométricas y observación de su comportamiento y movilidad.
Los ejemplares que presentan complicaciones que comprometan su supervivencia en vida silvestre, permanecen bajo cuidado del Acuario Nacional con fines educativos y de conservación.
¿Cuántas tortugas han liberado exitosamente desde 2025?
Desde 2025, el Acuario Nacional ha liberado exitosamente cinco tortugas verdes adultas (Chelonia mydas): una en Cayo Levantado, dos en Laguna Dominicus y dos en la playa de Güibia.
Jean Pedro y los manatíes que lo hicieron posible
Los protocolos actuales no surgieron de la nada. En 1995, la llegada del primer manatí «Tamaury» obligó al equipo a conectarse con expertos internacionales y sentar las bases del manejo de mamíferos marinos. Luego vinieron Juanita, Pepe y Lupita, cada uno con condiciones distintas y retos nuevos.
Ese aprendizaje acumulado hizo posible el caso más reciente y quizá más celebrado: Jean Pedro, una cría de manatí que ingresó en junio de 2023. Durante más de dos años recibió alimentación asistida, monitoreo constante y rehabilitación gradual. En diciembre de 2025 fue trasladado a un preencierro en la bahía de Bayahibe. En 2026, se completó la apertura del área de adaptación y Jean Pedro accedió libremente al mar abierto.
Desde 2025, el acuario ha liberado cinco tortugas adultas y 1,312 neonatos en playas del país.
Cada animal liberado lleva placas metálicas en ambas aletas con códigos únicos. No hay monitoreo satelital, pero si alguien vuelve a ver a esas tortugas en otra playa, el sistema permite rastrear su historia.
Actualmente el Acuario Nacional alberga seis especies endémicas de La Hispaniola, varias bajo alguna categoría de amenaza según la UICN. El trabajo silencioso que ocurre detrás de los tanques es, quizás, su misión más importante.
