El reporte científico «La Resiliencia de los Arrecifes de Coral en la República Dominicana 2025» revela un panorama complejo pero esperanzador: tras diez años de monitoreo ininterrumpido, los ecosistemas marinos del país muestran señales de estabilización y una capacidad de recuperación natural admirable frente a amenazas extrema.
El estudio, realizado por la Fundación Propagas, la Fundación Reef Check República Dominicana y el Smithsonian Environmental Research Center (SERC), destaca que, aunque la cobertura coralina nacional sigue siendo baja (promedio inferior al 10 %), se ha mantenido estable en los últimos tres años.
Zonas como Bayahíbe y La Caleta lideran la salud arrecifal con coberturas de hasta un 20 % de coral vivo.
Uno de los hallazgos más positivos es el aumento en la densidad de corales juveniles en casi todas las regiones, especialmente en Pedernales y Las Galeras.
Este fenómeno indica que los arrecifes están intentando restaurarse de manera natural, sentando las bases para el crecimiento de nuevas colonias si se reducen las presiones locales.
Fotografía extraída del reporte La resiliencia de los arrecifes de coral en República Dominicana, de la Fundación Propagas.
El reporte subraya el regreso del erizo negro (Diadema antillarum), una especie clave que actúa como «podadora» del arrecifes.
En Pedernales, se confirmó que donde hay mayor densidad de estos erizos, la cobertura de macroalgas, que suelen asfixiar al coral, disminuye significativamente.
Por otro lado, la biomasa de peces ha mostrado leves signos de mejora, aunque el informe advierte que la mayoría son individuos juveniles. Esto refleja que, si bien hay reproducción, la presión pesquera sigue impidiendo que los peces alcancen su tamaño adulto y cumplan plenamente su rol ecológico.
República Dominicana se ha posicionado como un referente regional al ser uno de los primeros países en alcanzar la meta 30×30, protegiendo el 30 % de sus aguas territoriales bajo áreas marinas protegidas. Además, la veda de peces herbívoros (loros y cirujanos) se mantiene vigente mediante el Decreto 266-25 hasta el año 2027.
Sin embargo, el informe advierte que la resiliencia tiene límites. La enfermedad SCTLD, aunque ha perdido intensidad desde su aparición en 2019, ha obligado a una reorganización ecológica donde especies más resistentes, como el coral mostaza y el coral lechuga, ahora dominan el paisaje submarino.
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El estudio también resalta la importancia de ampliar la educación ambiental y la participación de las comunidades costeras. La integración de pescadores, jóvenes y actores locales en actividades de monitoreo, restauración y vigilancia comunitaria contribuiría a la sostenibilidad de las medidas de manejo y fortalecería la corresponsabilidad en la conservación marina.
Pese al deterioro observado, el monitoreo 2025 identifica señales iniciales de recuperación, como el aumento de reclutas de coral, la presencia de erizos y el estado favorable de los manglares. Los expertos sostienen que estos indicios demuestran que los ecosistemas marinos pueden regenerarse cuando cuentan con protección efectiva y condiciones ambientales adecuadas.
Fotografía extraída del reporte La resiliencia de los arrecifes de coral en República Dominicana.
El informe concluye que la resiliencia de los arrecifes dominicanos dependerá del fortalecimiento de la gestión interinstitucional, la continuidad del monitoreo nacional y la participación activa de las comunidades.
Proteger los arrecifes, advierte el estudio, no solo preserva la biodiversidad marina, sino que también garantiza la seguridad alimentaria, el sustento de las comunidades costeras y el patrimonio natural del país.
El monitoreo también identificó que las zonas con alto desarrollo turístico y urbano presentan condiciones que favorecen el crecimiento de algas y dificultan el asentamiento de corales. Entre las recomendaciones principales se incluyen:
Reforzar las regulaciones pesqueras, especialmente la veda de peces herbívoros.
Incorporar indicadores de calidad del agua en el monitoreo bianual para evaluar el impacto de las actividades terrestres.
Fortalecer la gestión de aguas residuales y el control de descargas en zonas costeras con alta actividad humana.
Para leer el informe completo publicado por la Biblioteca Virtual de Educación Ambiental Rosa Margarita Bonetti, acceda al siguiente hipervínculo.