Santa Marta, Colombia
Una reunión de tres días de altos funcionarios y ministros de la coalición de máxima ambición que impulsa una eliminación global equitativa de los combustibles fósiles, países que participan en las discusiones sobre un Tratado de Combustibles Fósiles, acaba de concluir en la ciudad portuaria carbonífera de Santa Marta. La creciente coalición instó a la Conferencia de Santa Marta a reconocer formalmente la necesidad urgente de negociar un nuevo instrumento internacional sobre combustibles fósiles: uno que establezca obligaciones vinculantes sobre la oferta, cierre importantes vacíos de gobernanza dejados por los marcos existentes y cree la arquitectura financiera y jurídica necesaria para una transición global justa lejos del carbón, el petróleo y el gas.
La reunión ministerial tuvo lugar antes del Segmento de Alto Nivel de la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Lejos de los Combustibles Fósiles, a la que asistirán más de 60 países. El encuentro fue presidido por Irene Vélez Torres, ministra de Ambiente de Colombia y coanfitriona de la Conferencia de Santa Marta, y contó con la participación de ministros y jefes de delegación de África, Asia, el Caribe, América Latina y el Pacífico, incluyendo representantes de los 18 países que forman parte de la Iniciativa del Tratado de Combustibles Fósiles.
La reunión también contó con la participación de 10 Estados observadores oficiales —Ghana, España, Jamaica, Kenia, Malawi, Maldivas, Nepal, Panamá, República Dominicana y Santa Lucía—, el mayor número de observadores hasta la fecha, lo que demuestra el creciente impulso a favor de un Tratado de Combustibles Fósiles.
La coalición, integrada por Estados de primera línea, pequeños Estados insulares en desarrollo, países menos desarrollados, economías importadoras dependientes de combustibles fósiles y productores de combustibles fósiles del Sur Global, discutió la coordinación de acciones en torno a cuatro prioridades:
- Reconocer la brecha en la gobernanza global y la necesidad de negociar un Tratado de Combustibles Fósiles como una recomendación concreta de la Conferencia de Santa Marta, y promover posteriormente un proceso formal de negociación para un instrumento vinculante;
- Impulsar mecanismos concretos de cooperación y financiamiento internacional, incluyendo el desarrollo de propuestas para un Club de Importadores-Exportadores, un Fondo Global para una Transición Justa y un Mecanismo de Resolución de Deuda para eliminar barreras a una eliminación equitativa;
- Respaldar la visión de Tuvalu como presidente de la Segunda Conferencia para una Transición Justa Lejos de los Combustibles Fósiles, que se celebrará en la región del Pacífico dentro de un año;
- Afirmar que cualquier instrumento negociado debe estar fundamentado en la equidad, la responsabilidad histórica, los derechos humanos y la participación plena y autodeterminada de los pueblos indígenas, de acuerdo con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Irene Vélez Torres, ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, anfitriona de la reunión ministerial y coanfitriona de la Primera Conferencia sobre la Transición Lejos de los Combustibles Fósiles, afirmó:
“Colombia se honra de acoger este momento histórico, donde una coalición de países dispuestos a actuar deja claro que la transición lejos de los combustibles fósiles es más urgente que nunca y que los países del Sur Global no deben pagar el precio de una crisis que no causaron. Por eso nos enorgullece unirnos a naciones de todo el mundo para buscar la negociación de un tratado basado en la equidad, que cree mecanismos de financiamiento para la transición y que otorgue a cada país el espacio fiscal necesario para diversificar su economía e impulsar su futuro. Santa Marta es el inicio de un proceso continuo, que comenzó aquí, a orillas del Caribe, y que ahora avanzará hacia las islas del Pacífico”.
El Dr. Maina Vakafua Talia, ministro de Asuntos Internos, Medio Ambiente y Cambio Climático de Tuvalu, señaló:
“Tuvalu no está esperando que el resto del mundo actúe; estamos liderando el camino. La ciencia es clara, el tribunal más alto del mundo ya ha hablado y el argumento moral es irrefutable: debemos trazar un camino lejos de la producción de combustibles fósiles. Esta conferencia histórica debe enviar una señal inequívoca: la era de la expansión de los combustibles fósiles ha terminado, y los Estados dispuestos a actuar deben negociar un tratado vinculante para hacerlo realidad. Estamos orgullosos de ofrecer a Tuvalu como sede de la Segunda Conferencia para una Transición Justa Lejos de los Combustibles Fósiles, porque para nosotros esto no es una posición de negociación, sino una cuestión de supervivencia”.
El bloque enfatizó que los marcos multilaterales existentes, aunque esenciales, han demostrado ser insuficientes para impulsar la velocidad y escala de eliminación de combustibles fósiles necesarias para mantenerse dentro del límite de temperatura de 1.5 °C. La reciente Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia, que concluyó que la producción, consumo, licencias de exploración y subsidios a los combustibles fósiles podrían constituir actos internacionalmente ilícitos, fue citada como fundamento adicional para establecer un marco explícito de gobernanza sobre la oferta.
Ralph Regenvanu, ministro de Cambio Climático y Medio Ambiente de Vanuatu, declaró:
“Desde la Corte Internacional de Justicia hasta la Asamblea General de la ONU, Vanuatu ha defendido la obligación legal de eliminar la producción de combustibles fósiles, y estamos aquí en Santa Marta para continuar ese trabajo con una coalición de países comprometidos a liderar. El mundo está observando esta conferencia, y no nos iremos sin avances”.
La idea de la Conferencia de Santa Marta surgió de conversaciones entre el creciente grupo de países involucrados en la Iniciativa del Tratado de Combustibles Fósiles. En una reunión ministerial en diciembre de 2024, estos países acordaron “iniciar una serie de conferencias dedicadas” para superar el bloqueo político que durante décadas ha frenado la transición lejos de los combustibles fósiles dentro de las negociaciones climáticas universales basadas en consenso.
En junio de 2025, Colombia el mayor productor de combustibles fósiles dentro del bloque— se ofreció a albergar la primera conferencia. Este modelo tiene antecedentes exitosos, similares al proceso de la Convención de Ottawa, donde conferencias enfocadas han unido a Estados dispuestos a actuar y han roto bloqueos políticos para abrir el camino hacia acuerdos vinculantes.
Un año después, el grupo se ha consolidado en torno a una visión compartida para la conferencia y ha acordado posiciones comunes y próximos pasos para avanzar en un proceso paralelo y complementario a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), incluyendo la búsqueda de negociaciones para un tratado internacional vinculante sobre combustibles fósiles.
Los ministros también destacaron la aguda vulnerabilidad de muchos países y comunidades —incluidos pequeños Estados insulares en desarrollo, países menos adelantados, pueblos indígenas y otras comunidades especialmente afectadas, que enfrentan impactos climáticos severos y existenciales a pesar de haber contribuido mínimamente a la crisis.
El grupo también instó a la conferencia a rechazar falsas soluciones, como la captura y almacenamiento de carbono, la compensación de carbono y la geoingeniería, que podrían justificar la prolongación de la producción de combustibles fósiles.
Mientras tanto, miles de personas participaron en más de 140 eventos en más de 30 países antes de la conferencia, exigiendo la eliminación de los combustibles fósiles y pidiendo a los gobiernos respaldar el propuesto Tratado de Combustibles Fósiles en Santa Marta. Desde Port Vila (Vanuatu) hasta Seattle (Estados Unidos), pasando por Kampala (Uganda), Abuja (Nigeria), Freetown (Ghana), Addis Abeba (Etiopía), Delhi (India), Daca (Bangladesh), Oslo (Noruega) y 40 ciudades alemanas, la ciudadanía organizó asambleas locales, paneles, marchas, acciones callejeras, murales y proyecciones en edificios públicos para visibilizar su mensaje.
