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Economía circular en acción: diseño inteligente, negocios sostenibles y residuos con nuevo propósito en República Dominicana

Cuando se aborda el concepto de economía circular, ¿qué viene a la mente de las personas? Residuos, reciclaje, basura… Pero este concepto va mucho más allá de eso.

La economía circular representa un modelo de producción y consumo que busca prolongar la vida útil de los productos. De forma sencilla, se trata de reducir el uso de materiales y energía a través de productos y servicios que utilicen la menor cantidad posible de recursos y que tengan una mayor durabilidad, como se explica en la publicación «Diseño y economía circular» del SENAI (2020).

Reducir, reciclar y reutilizar son, sí, ejemplos y soluciones esenciales para ampliar la vida útil de los productos. Sin embargo, ¿cómo implementar el reciclaje y el compostaje si el producto no fue concebido para ser reciclado o compostado después de su uso? Por esta razón, el diseño de productos y los modelos de negocio son fundamentales en esta transición. De este modo, la elección de la materia prima, el proceso productivo, los envases, el transporte y el aprovechamiento de lo que sería descarte se convierten en partes importantes de este proceso, según el SENAI (2020).

En este escenario, se presentan algunos ejemplos de iniciativas que impulsan la economía circular en la República Dominicana, ampliando la vida útil de los materiales, ya sea a través de la reutilización, la valorización de residuos o incluso de modelos de productos y negocios que reducen la cantidad de materiales en el mercado:

  • Tierra Urbana (@tierraurbanard): Importante iniciativa para el cierre del ciclo orgánico de la economía circular, Tierra Urbana es una empresa que recolecta residuos orgánicos para transformarlos en abono a través de compostaje. Ofrece soluciones para el manejo de estos residuos a nivel urbano, en hogares (casas y apartamentos), instituciones, centros educativos y negocios. Los residuos que antes se creían sin valor, y que representaban un costo para su disposición final, se convierten en abono y nutrientes naturales.
  • Vytal RD (@vytal_rd): es una empresa que fabrica y distribuye envases biodegradables y impulsa sistemas de retornabilidad. La compañía combina tecnología, operación y productos regenerativos desde la selección de envases hasta la logística, el proceso de higienización y la elaboración de reportes de impacto.
  • El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC): a través de la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales, desarrolla tecnologías orientadas a la valorización de residuos agroindustriales bajo un enfoque de economía circular. Desde estos espacios se transforman subproductos agrícolas en bioplásticos, biomateriales y biofertilizantes. Asimismo, el sargazo, tradicionalmente percibido como un problema ambiental en las costas del Caribe, es aprovechado como materia prima para la generación de biopolímeros y nuevos materiales sostenibles. Estas soluciones no solo buscan sustituir materiales convencionales, sino que también cuentan con la tecnología para realizarle las pruebas de biodegradabilidad y de compostabilidad conforme a normativas internacionales. De igual manera, los biofertilizantes desarrollados son sometidos a evaluaciones ecotoxicológicas, con el fin de garantizar su seguridad ambiental y su impacto positivo en los ecosistemas. Este enfoque científico evidencia el papel clave de la investigación académica en extender el ciclo de vida de los materiales y cerrar los ciclos productivos, tal como promueve la economía circular.
  • UTESA (@utesasede): se están desarrollando diversos proyectos de economía circular enfocados en la valorización de residuos y su reintegración en nuevos ciclos productivos, todos financiados por FONDOCYT. Entre ellos destaca el desarrollo de sistemas de filtración orgánica para el tratamiento de aguas residuales utilizando materiales locales como fibra de coco, bagazo de caña y residuos de madera, lo que permite transformar desechos en soluciones ambientales de bajo costo. Asimismo, se han impulsado investigaciones sobre el uso de biosólidos como biofertilizantes, incluyendo un modelo comparativo del comportamiento de variedades de banano con fines de exportación y el diseño de un modelo de tratamiento para mejorar las características nutricionales de los biosólidos generados en la planta de tratamiento de Rafey, junto con el análisis de su potencial de comercialización en la República Dominicana. Estas iniciativas reflejan un enfoque integral de economía circular basado en la innovación, la sostenibilidad y el aprovechamiento eficiente de los recursos.

 

Fuente: Vladimir Rodríguez (UTESA)
Fuente: Vladimir Rodríguez (UTESA)
  • Galones de agua: sí, ese botellón de agua que ves en tu día a día desde toda la vida es un ejemplo de economía circular. El intercambio y la reutilización de estos garrafones no solo suponen un ahorro para tu bolsillo, sino que son un ejemplo de extensión del uso de un material plástico que de otra forma podría terminar en la basura.
  • Transporte público: imagina si no existieran autobuses, metros, taxis y autos para alquilar temporalmente. ¿Y si para desplazarse a largas distancias cada persona tuviera que tener su propio auto? ¿Cuántos autos más tendrían que producirse, y cuánta más materia prima, producción y residuos tendríamos degradando el medio ambiente? Entonces sí, el transporte colectivo es también un ejemplo de modelo de negocio circular que contribuye a un menor uso de materiales.