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¿Está República Dominicana buscando el crecimiento sostenible de la agricultura?

Por Natalia Danice Ledo Pérez

En 2025 se registró un incremento del 12% en el uso de abonos orgánicos en República Dominicana.

La agricultura en América Latina y el Caribe enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: producir más alimentos, mejorar los ingresos rurales y, al mismo tiempo, reducir su impacto sobre el planeta.

Así lo revela un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que subraya que la sostenibilidad ya no es una opción, sino una condición indispensable para sostener el sector agrícola a largo plazo.

En una región donde casi el 28% de la población enfrenta inseguridad alimentaria y más de un tercio de los habitantes rurales vive en situación de pobreza, fortalecer la productividad agrícola es clave.

Sin embargo, el informe titulado: “Productividad Agrícola en América Latina y El Caribe: Que sabemos y haca donde vamos”, advierte que el crecimiento reciente ha dependido cada vez más del uso intensivo de insumos, una tendencia que presiona los recursos naturales y eleva las emisiones de gases de efecto invernadero.

De acuerdo con un comunicado de prensa publicado en mayo de 2025, relativo al crecimiento de los sectores económicos, según el Banco Central de la República Dominicana, el fortalecimiento de los encadenamientos productivos, junto con el auge del agroturismo, ha ampliado el impacto social del sector. Para 2025, se estimaba que el 35% de la población dominicana dependería directa o indirectamente de la actividad agropecuaria, lo que confirma su peso estructural en la economía nacional.

Este crecimiento se refleja también en la generación de empleo indirecto. Solo en 2025, la expansión de plantas de procesamiento de frutas exóticas, como pitahaya y aguacate destinadas a la exportación, generó más de 15,000 nuevos empleos indirectos en áreas como logística, empaque y transporte, según el Informe de Mercado Laboral 2024–2025 del Banco Central.

Actualmente, de acuerdo con el informe del BID, el sector agrícola, forestal y de uso de la tierra concentra cerca del 43% de las emisiones regionales, lo que convierte a la agricultura en un actor central tanto del problema climático como de la solución. Ignorar estos impactos, señala el BID, puede generar una falsa sensación de progreso productivo y poner en riesgo la capacidad futura de producir alimentos.

El año 2025 marcó un avance relevante en materia de sostenibilidad con la implementación del programa “Bono Agua”, mediante el cual se logró tecnificar el riego en un 5% adicional de la superficie cultivable en comparación con 2024, reduciendo el desperdicio de agua, especialmente en las zonas arroceras del Bajo Yuna según el Ministerio de Agricultura, en sus Reportes de Sostenibilidad 2025.

En paralelo, de acuerdo con el Informe sobre Subalimentación y Agricultura Sostenible 2025 de la FAO, se registró un incremento del 12% en el uso de abonos orgánicos, como resultado de los programas de agricultura sostenible desarrollados con el acompañamiento técnico de la FAO, con el objetivo de frenar la degradación de los suelos, particularmente en la zona fronteriza.

El estudio destaca que mejorar la productividad sin expandir la frontera agrícola ni aumentar el uso de insumos contaminantes es esencial para garantizar seguridad alimentaria, competitividad y resiliencia climática. Para ello, es necesario integrar los resultados ambientales en las mediciones de productividad y promover políticas de adaptación al cambio climático como motor de desarrollo.

Además, el informe resalta la fuerte heterogeneidad entre países y subregiones, lo que exige políticas agrícolas adaptadas a los contextos locales, basadas en evidencia y con enfoque inclusivo. Invertir en bienes públicos como investigación, infraestructura y sistemas de datos, junto con apoyos directos inteligentes para pequeños productores, será clave para impulsar un crecimiento agrícola sostenible que no comprometa el futuro del planeta.

En respuesta al cambio climático y a la modernización de este sector, en materia de innovación, la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI) reportó que entre 2021 y 2025 se alcanzó un acumulado de 32 patentes y registros de modelos de utilidad vinculados al sector agropecuario, reflejando un ecosistema de innovación en expansión conforme a los Boletines de Concesiones y Publicaciones Institucionales de la institución.

Entre las innovaciones más destacadas de 2025, según el Registro de Patentes 2025 de la ONAPI, figura el desarrollo de un bio-controlador dominicano, elaborado a partir de plantas nativas, para combatir la Sigatoka Negra en el banano, permitiendo reducir en un 40% el uso de químicos, con impactos positivos tanto en la productividad como en la sostenibilidad ambiental.

Datos sobre el crecimiento del sector

Uno de los avances más relevantes del año, según Comunicados Oficiales del Ministerio de Agricultura, ha sido la incorporación de la Inteligencia Artificial al sector agrícola, con el lanzamiento de una plataforma de predicción de cosechas basada en IA, que permite a los productores tomar decisiones más precisas sobre el momento de siembra frente a la variabilidad climática.

Estos avances tecnológicos se alinean con la estrategia nacional de soberanía alimentaria resiliente, de acuerdo a la Política Presupuestaria 2025 del Ministerio de Hacienda, cuyo objetivo es que para 2030 la República Dominicana no solo cubra su demanda interna de alimentos, sino que se consolide como proveedor regional de productos agroindustriales procesados para el Caribe.

Durante 2025, según la Ejecución Presupuestaria 2025 del Ministerio de Agricultura y el Informe de Coyuntura Fiscal 2025 del Ministerio de Hacienda, el sector agropecuario registró un nivel histórico de ejecución presupuestaria, alcanzando aproximadamente RD$20,450 millones, lo que refleja una prioridad fiscal para el sector dentro del gasto público nacional.

Una parte significativa de estos recursos fue destinada a subsidios a los fertilizantes, con una asignación superior a RD$2,100 millones, orientada a congelar los precios y evitar incrementos en el costo de la canasta básica, en un contexto de volatilidad internacional de los insumos agrícolas de acuerdo al POA 2025 del Ministerio de Agricultura y a los Resultados de la Economía 2025 del Banco Central de la República Dominicana.

Un elemento diferenciador del presupuesto agropecuario en 2025, según el Plan Operativo Anual 2025 del Ministerio de Agricultura, fue el incremento del gasto de capital, que por primera vez alcanzó el 16% del total ejecutado, impulsado principalmente por la adquisición de maquinaria pesada para la preparación gratuita de tierras, como parte de una estrategia de modernización productiva.

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