En República Dominicana, las áreas protegidas resguardan algunos de los ecosistemas más valiosos del Caribe: bosques, montañas, ríos, manglares y arrecifes donde habitan especies únicas. La protección de estos territorios depende en gran medida del trabajo de los guardaparques, quienes vigilan, educan y enfrentan amenazas ambientales en el campo. Aunque históricamente esta labor ha estado dominada por hombres, cada vez más mujeres comienzan a abrirse paso en la conservación ambiental, enfrentando desafíos y demostrando su liderazgo en la gestión de los recursos naturales.
La función principal del cuerpo de guardaparques es prevenir y proteger la biodiversidad que se resguarda en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), incluyendo parques nacionales, reservas científicas, refugios de vida silvestre y monumentos naturales. Su labor se enfoca en resguardar especies endémicas y vulnerables, así como recursos naturales fundamentales como el agua, esenciales tanto para los ecosistemas como para las comunidades humanas.
Actualmente el SINAP cuenta con 134 áreas protegidas, tanto terrestres como costeras y marinas. En estas trabajan 1,261 colaboradores distribuidos en diferentes categorías de manejo, entre ellas reservas científicas, santuarios de mamíferos marinos, parques nacionales, monumentos naturales, reservas forestales y paisajes protegidos.
Sin embargo, la participación femenina sigue siendo limitada. De todo el personal, 178 mujeres (14.1%) trabajan en funciones operativas, que incluyen guardaparques, conserjes y boleteras. Entre ellas, 16 se desempeñan como administradoras de áreas protegidas. El resto del personal, 1,083 colaboradores (85.9%), son hombres que ocupan diferentes posiciones dentro del sistema.
A pesar de esta brecha, la presencia femenina ha aumentado en los últimos años. Según el Departamento de Gestión de Áreas Protegidas, uno de los principales retos sigue siendo la persistencia de roles de género históricamente asociados al trabajo de campo y a la conservación, tradicionalmente considerados espacios masculinos.
El trabajo de guardaparques implica múltiples responsabilidades: patrullaje, vigilancia de actividades ilegales, educación ambiental, control de incendios forestales y apoyo a iniciativas de conservación impulsadas tanto por el Ministerio de Medio Ambiente como por organizaciones ambientales.
Estas tareas se desarrollan muchas veces en condiciones difíciles. Los guardaparques enfrentan conflictos con ocupantes ilegales de tierras, construcciones dentro de áreas protegidas, agresiones físicas, robos de equipos y confrontaciones durante operativos de control. También están expuestos a incendios forestales, terrenos montañosos de difícil acceso y fenómenos naturales.
A pesar de la importancia de su trabajo, el salario base de un guardaparque ronda los 15,000 pesos mensuales, sin incentivos adicionales.
Para muchas mujeres, convertirse en guardaparques ha sido una decisión marcada por la vocación.
Wendy Solano, originaria de La Romana, trabaja en el Ministerio de Medio Ambiente desde 2008 y actualmente es administradora del Monumento Natural Isla Catalina. Su motivación nació del amor por la naturaleza y del deseo de proteger los recursos naturales.

Wendy Solano, administradora del Monumento Natural Isla Catalina.
Su rutina incluye recorridos de vigilancia, supervisión de senderos y orientación a visitantes para evitar daños a los ecosistemas.
“Uno de mis mayores logros ha sido concientizar a los usuarios del área para que no utilicen plásticos de un solo uso ni tiren basura en los manglares”, explica.
Sin embargo, el trabajo también implica riesgos. Durante patrullajes pueden enfrentar incendios forestales, fenómenos naturales, oleajes fuertes en zonas costeras o amenazas verbales.
Por otro lado, Dominga Jiménez Ozoria, administradora del Monumento Natural Bosque Húmedo de Río San Juan, tiene 13 años trabajando en el Ministerio de Medio Ambiente. Inició su carrera como secretaria en la oficina provincial y, tras adquirir experiencia y capacitación técnica, asumió funciones en el campo hasta convertirse en administradora de un área protegida.
Uno de los mayores retos ha sido intervenir en actividades agrícolas y ganaderas dentro del área protegida, situaciones que requieren firmeza, conocimiento de la normativa ambiental y capacidad de mediación con las comunidades.
Dominga Jiménez, administradora del Monumento Natural Bosque Húmedo de Río San Juan.
“Como mujer ha sido necesario demostrar competencia y liderazgo en espacios tradicionalmente ocupados por hombres”, dice.
Para Melani Guzmán, guardaparque con más de nueve años en la institución, el desafío ha sido dirigir equipos compuestos en su mayoría por hombres y demostrar que puede asumir las mismas responsabilidades.
En uno de los momentos más tensos de su carrera, durante un patrullaje encontró una pala mecánica abriendo un camino ilegal cerca de un río.
Para impedir que el operador escapara, se subió a la maquinaria mientras esperaba refuerzos.
También recuerda un incendio forestal ocurrido a principios de 2023 que duró nueve días y afectó más de dos mil tareas de terreno.
“En un campo dominado por hombres muchas veces hay que hacer un sobreesfuerzo para demostrar que podemos hacer el mismo trabajo”, afirmó.
Aunque la participación femenina en el cuerpo de guardaparques ha aumentado, todavía existen retos importantes para lograr mayor equidad en el sector. Las autoridades ambientales señalan que es necesario seguir promoviendo la inclusión de mujeres en la gestión de áreas protegidas, así como fortalecer los programas de capacitación y liderazgo.
Melani Guzmán, quien es administradora de tres áreas protegidas.
Jiménez espera ver una mayor participación femenina en puestos técnicos y de dirección, así como al fortalecimiento de programas de capacitación y equidad dentro del sistema nacional de áreas protegidas.
También exhortó a las mujeres a prepararse académica y técnicamente, a confiar en sus capacidades y a asumir con responsabilidad el compromiso de proteger nuestros recursos naturales.
A Guzmán, le gustaría que hubiera más oportunidades para la mujer e igualdad en las condiciones laborales en lo que a la disponibilidad de recursos respecta, así como mayor oportunidad para desempeñar funciones con poder en la toma de decisiones.
Para ellas, proteger la naturaleza significa garantizar la conservación de los recursos naturales y asegurar que las futuras generaciones puedan disfrutar de un planeta saludable.
Y su mensaje para otras mujeres interesadas en esta profesión es claro: la conservación también necesita liderazgo femenino.
¿Cómo se capacitan los guardaparques?
Al ser entrevistado por Raíz Climática, Israel Santana, encargado del Departamento de Gestión de Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente, explicó que actualmente no existen requisitos formales únicos para ingresar al cuerpo de guardaparques en República Dominicana. No obstante, desde hace más de 50 años en Jarabacoa, donde funcionaba la antigua Escuela Nacional Forestal, hoy Instituto Técnico Superior de Medio Ambiente, se han formado técnicos en manejo de recursos naturales, gestión ambiental y áreas forestales que luego se integran al sistema de áreas protegidas.
Israel Santana, encargado del Departamento de Gestión de Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente.
Entre las habilidades más valoradas para desempeñar esta labor se encuentran los conocimientos técnicos, el manejo básico de incendios forestales, la capacidad para patrullar grandes extensiones de territorio e identificar actividades ilegales o amenazas ambientales. También se destacan las habilidades de comunicación, educación ambiental y la capacidad de tomar decisiones en el campo.
Una vez ingresan al cuerpo, los guardaparques reciben el Curso Básico de Guardaparques, avalado por el INFOTEP. Esta formación incluye contenidos sobre biodiversidad, legislación ambiental, planes de manejo como herramientas de gestión, ecoturismo, manejo de incendios forestales, uso de GPS, primeros auxilios y atención a emergencias.
Medio Ambiente busca mayor participación femenina
La participación de mujeres en el cuerpo de guardaparques ha aumentado en los últimos años, aunque todavía persisten brechas asociadas a los roles de género que históricamente han vinculado el trabajo de campo con los hombres.
Santana explicó que actualmente la mayor presencia femenina se registra en las áreas protegidas donde existe visitación ecoturística, como el Parque Nacional Valle Nuevo, el Monumento Natural Saltos de Damajagua y el Monumento Natural Salto de Jimenoa, entre otros espacios. Esto, según indicó, evidencia la necesidad de seguir promoviendo la incorporación de más mujeres en la gestión y protección de estos territorios.
El funcionario reconoció que, aunque la participación femenina ha crecido, aún existen desafíos importantes. Parte de estas barreras se relacionan con patrones culturales y dinámicas familiares que limitan la participación de algunas mujeres.
“Hay situaciones en las que las propias parejas o esposos de mujeres guardaparques ponen restricciones para que puedan capacitarse o participar plenamente en su trabajo, ya que muchas veces deben permanecer semanas fuera de sus hogares”, señaló.
Pese a estas dificultades, el Ministerio de Medio Ambiente asegura que continúa impulsando políticas de inclusión y capacitación para aumentar la presencia femenina en la gestión de áreas protegidas.
Actualmente, el número de guardaparques sigue siendo limitado frente a la extensión del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), que abarca cerca del 26 % del territorio terrestre y el 30 % del territorio marino del país. Además, no existe un presupuesto específico para el programa de guardaparques, ya que los recursos se gestionan dentro del presupuesto general del Ministerio.
La labor de estos trabajadores también implica riesgos constantes, como confrontaciones con ocupantes ilegales, incendios forestales, robos de equipos y condiciones difíciles en zonas remotas. Aun así, el cuerpo continúa fortaleciéndose: solo en 2025 más de 450 guardaparques recibieron capacitación en legislación ambiental, biodiversidad y gestión de áreas protegidas.
