Este artículo de Global Voices se publicó originalmente el 6 de junio de 2026. Raíz Climática publica una versión editada con autorización.
Este artículo es parte de la serie Spotlight de mayo de 2026 de Global Voices, Crisis global, soluciones locales. Esta serie ofrece historias de resistencia y acción climática exitosa, una mirada profunda hacia cómo las comunidades de los países en desarrolló enfrentan la crisis, un análisis de qué podría significar para futuras generaciones y más. Puedes apoyar este reportaje con una donación.
Nepal es uno de los países más vulnerables a los impactos de la crisis climática. En todo el mundo, la crisis provoca una perturbación generalizada y contribuye a las violaciones de derechos básicos, incluido el derecho a vivir con dignidad, de forma directa e indirecta. A medida que más y más líderes globales reconocen el cambio climático como una de las mayores amenazas para los derechos humanos, la justicia climática emerge como un derecho humano fundamental.
En Nepal, el cambio climático afecta la agricultura, la biodiversidad y los recursos hídricos y energéticos, y provoca desastres hidrometeorológicos cada vez más frecuentes y graves, que incluyen inundaciones, deslizamientos de tierra, sequías y otros eventos climáticos extremos, además de los efectos graduales del cambio climático.
El cambio climático exacerba las dificultades que ya enfrentan las comunidades indígenas, que incluyen marginación política y económica, pérdida de tierras y recursos, violaciones a los derechos humanos, discriminación y desempleo. Gran parte de las comunidades indígenas que dependen de los recursos naturales se ven afectadas por esta catástrofe ambiental.
Los pueblos indígenas están entre los primeros en enfrentar las consecuencias directas del cambio climático. La injusticia climática es aún más grave para las mujeres, los parias (personas de castas inferiores que enfrentan prejuicios sociales), las mujeres indígenas, las personas con discapacidad y las comunidades de la minoría étnica nepalí madhesi. Estas personas son aún más susceptibles debido a vulnerabilidades preexistentes impulsadas por la discriminación por identidades atribuidas por la sociedad, como el sistema de castas, grupo étnico, grupo indígena, aislamiento geográfico y marginación socioeconómica. Estos problemas entrelazados siguen expandiendo las desigualdades existentes en Nepal.
La crisis climática también provoca desplazamientos y obliga a muchos pobres y vulnerables, denominadas «refugiados climáticos», a migrar a zonas urbanas por inundaciones, estrés térmico, sequías, inundaciones por desborde de lagos glaciares y otras condiciones extremas.
Sin embargo, mientras los desastres se agravan, las personas más vulnerables a los efectos de la crisis climática tienen la menor participación en la decisión de cómo se asignan los recursos. Por ejemplo, menos del 1% del financiamiento climático global llega a los pueblos indígenas, aun cuando desempeñan un papel crucial en la protección de recursos naturales y ecosistemas.

Casos de soluciones basadas en la naturaleza
Las soluciones naturales pueden ser una herramienta de autoayuda en que restaurar ecosistemas en bosques, humedales o manglares puede reducir los riesgos de desastres como inundaciones, deslizamientos de tierra y sequías de formas que generan beneficios ecológicos y humanos. Estas soluciones pueden ser iniciativas impulsadas localmente y comunitarias que fortalecen aún más la resiliencia climática, reducen la dependencia de fertilizantes importados y promueven el desarrollo rural sostenible.
En términos prácticos, las soluciones naturales se usan cada vez más como medidas adaptadas a cada contexto para restaurar ecosistemas degradados, estabilizar pendientes y proteger riberas. Sin embargo, las soluciones naturales solo pueden abordar la injusticia climática si se basan en derechos, se lideran localmente y son inclusivas socialmente. Las soluciones naturales se consideran una opción asequible e inclusiva para gestionar el cambio climático, el riesgo de desastres y el deterioro ambiental, al mismo tiempo que apoya la biodiversidad y los medios de vida locales.
Los pueblos indígenas y las comunidades locales desempeñan un papel crucial en adaptarse y mitigar el cambio climático. Uno de sus roles principales es la gestión ambiental: proteger los bosques, los humedales y la biodiversidad. Muchas de estas soluciones ya existen en la práctica; los pueblos indígenas son los guardianes originales del ecosistema, que reconocen el valor de los bosques y paisajes naturales.
Hay iniciativas de mitigación a pequeña y mediana escala que se hace como soluciones naturales. Por ejemplo, las técnicas de bioingeniería ayudan a mitigar los impactos de las inundaciones y salvaguardar servicios ecosistémicos vitales, como flujo de agua dulce, estabilidad del suelo y conectividad de hábitats. De manera más amplia, las soluciones basadas naturales pueden regular el flujo del agua, reducir la carga de sedimentos y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas mediante medidas como reforestación, restauración de humedales, vegetación de riberas y estabilización de pendientes, con técnicas de bioingeniería.
La agricultura itinerante, un sistema de agricultura tradicional y de subsistencia que practican comunidades indígenas, también es un ejemplo de una solución natural que contribuye al secuestro de carbono en bosques y, por lo tanto, desempeña un papel en mitigar el cambio climático.
Las soluciones naturales también pueden fortalecer las economías locales mediante la silvicultura comunitaria, la agroforestería y los programas de restauración de cuencas hidrográficas, que promueven la pesca. Proteger fuentes de agua y tierras de cultivo importantes, además de restaurar llanuras aluviales y humedales, puede mejorar la recarga de aguas subterráneas, apoyar la pesca y dar hábitats para la vida silvestre. Estos procesos mejoran la resiliencia ecológica y económica, y empoderan social y económicamente a las poblaciones locales mediante la participación activa en la gestión de recursos naturales.
Las soluciones naturales pueden ser una nueva oportunidad para crear de empleos ecológicos, como roles como guardabosques, trabajadores de viveros, guías ecológicos y trabajadores del procesamiento de madera. Estos trabajos pueden generar una nueva fuente de ingresos para grupos forestales comunitarios, fortalecer economías ecológicas locales y generar empleo, especialmente para mujeres y jóvenes, por ejemplo, mediante la producción y venta de abono orgánico.

Las soluciones naturales desempeñan un papel crucial en mitigar el impacto de las inundaciones y proteger servicios ecosistémicos vitales como el flujo de agua dulce, la estabilidad del suelo y la conectividad de hábitats. Estas soluciones toman diferentes formas y contribuyen a reducir riesgos de desastres, y también a renacer tradiciones locales, mejorar los medios de vida y el desarrollo socioeconómico más amplio. Por ejemplo, los biodiques son una alternativa ecológica a las estructuras de defensa contra inundaciones normales, donde «normal» se refiere a las enormes estructuras de concreto que son costosas de construir, dañan el ambiente y son catastróficas cuando fallan. En cambio, los biodiques ayudan a unir el suelo y evitar la erosión, manteniendo el flujo original del río y evitando los desbordes durante lluvias intensas. Los biodiques brindan beneficios económicos, ambientales y sociales.
Bangladesh tiene otro gran ejemplo de soluciones naturales. Frente al cambio climático, los jardines flotantes del país ofrecen una solución innovadora a las dificultades que enfrentan millones de agricultores. De manera similar, los manglares sirven como una solución natural para la protección costera contra inundaciones, lo que ayuda a reducir el impacto del aumento de los niveles del mar.
El ejemplo de Sudán también destaca el potencial de las soluciones naturales, especialmente con bioingeniería, captación de agua y restauración de ecosistemas. Estos planteamientos han apoyado las medidas de adaptación al cambio climático que contribuyen a la gestión del agua y al reverdecimiento, que ayudan a las comunidades a retomar las actividades agrícolas. La gestión integrada de recursos hídricos ayuda a las comunidades a restaurar la tierra dentro y más allá de las zonas bajas y sistemas hídricos naturales. En general, estos planteamientos buscan salvaguardar las tierras agrícolas, los bosques y los asentamientos de los riesgos crecientes de inundaciones, deslizamientos de tierra y sequías impulsados por el cambio climático.
Finalmente, convertir los residuos forestales en abono es otra solución natural eficaz que transforma hojas caídas, ramas secas y otra materia orgánica de los bosques comunitarios en abono utilizable. Esta práctica reduce el riesgo de incendios forestales y ofrece una alternativa sostenible a los fertilizantes químicos, al mejorar la fertilidad del suelo, aumentar la retención de humedad y apoyar la actividad microbiana del suelo.
