El pasado domingo 31 de agosto, la organización juvenil Huella Latina llevó a cabo el primer Climate Café dominicano de la red de Climate Cafés de The Climate Reality Project América Latina. El encuentro se desarrolló en la cafetería Tinglar, ubicada en el Jardín Botánico Nacional, espacio que recientemente fue protagonista de la campaña de Huella Latina #MiRecuerdoFavoritoEnElJBSD.
Los Climate Café son encuentros diseñados para que la sociedad civil dialogue en un ambiente cercano y sin tecnicismos sobre la crisis climática, sus preocupaciones y reflexiones, así como sobre las propuestas de sostenibilidad en sus respectivos países. Esta red busca acercar las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) a las comunidades, traduciéndolas en un lenguaje accesible y esperanzador, especialmente de cara a la próxima cumbre internacional donde los países presentarán sus compromisos climáticos para los próximos cinco años.
Inspirados en la tradición de los cafés comunitarios, los cuales son espacios históricos para compartir ideas, debatir y soñar futuros posibles, los Climate Café fueron impulsados por la activista escocesa Jess Pepper, líder de Climate Reality. Su objetivo es que cualquier persona pueda organizar un café climático y convertirlo en una herramienta para movilizar a su comunidad, crear conciencia e impulsar compromisos más sólidos desde lo local.
Más allá de la conversación, el formato promueve la colaboración con juventudes, universidades, organizaciones sociales y actores locales, incluso con tomadores de decisión invitados a escuchar directamente a la ciudadanía. De esta manera, los diálogos pueden transformarse en acciones concretas: cartas, propuestas o reuniones con autoridades que impulsen NDC más ambiciosas y justas.
En el caso de Huella Latina, la dinámica concluyó con la redacción de una Carta Compromiso, en la que los participantes se comprometieron a modificar al menos un hábito cotidiano durante una semana, como una forma de practicar la sostenibilidad en su vida diaria. Esta acción simbólica buscó demostrar que, así como los países asumen sus NDC, también cada persona puede plantearse una “NDC personal” que contribuya al cambio.
