Parece que fue ayer cuando recibí una invitación para participar en un fellowship del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ, por sus siglas en inglés), que ofrecía financiamiento para desarrollar un proyecto de comunicación ambiental. En aquel momento, sin tener todas las respuestas ni saber con certeza hasta dónde podía llegar, decidí arriesgarme y presentar una idea que llevaba mucho tiempo creciendo dentro de mí: crear un periódico especializado en medio ambiente y cambio climático en la República Dominicana.
Sentía que había un vacío editorial e informativo que necesitaba ser atendido. El cambio climático, la biodiversidad, la conservación de nuestros ecosistemas, la contaminación y tantas otras cuestiones ambientales merecían un espacio propio en la agenda mediática dominicana. No bastaba con hablar de estos temas de manera ocasional; era necesario abordarlos con profundidad, rigor periodístico y una mirada capaz de conectar los grandes desafíos ambientales con la vida cotidiana de las personas.
Así comenzó esta aventura llamada Raíz Climática.
Recuerdo la incertidumbre de aquellos primeros días: buscar un nombre que representara nuestra esencia, imaginar cómo sería el medio, definir sus objetivos y tratar de encontrar el camino para convertir una idea en un proyecto periodístico real. Tenía muchas preguntas y pocas certezas. No sabía exactamente cómo construirlo, cómo hacerlo crecer ni cuáles serían los desafíos que encontraría en el camino. Pero tenía algo que consideraba fundamental: la convicción de que el periodismo podía contribuir a que más personas comprendieran la urgencia de proteger nuestro entorno y la responsabilidad que tenemos frente a la crisis climática.
Dos años después, el tiempo me ha permitido mirar hacia atrás y comprender que cada esfuerzo, cada duda y cada obstáculo han valido la pena.
Hoy, Raíz Climática es mucho más que aquel proyecto que imaginé en sus inicios. Es un espacio desde el que contamos historias, investigamos problemáticas ambientales, explicamos los efectos del cambio climático y damos visibilidad a las iniciativas que buscan construir una sociedad más consciente y sostenible. Es también una plataforma para acercar estos temas a la ciudadanía, demostrar que el medio ambiente no es una cuestión ajena a nuestras vidas y recordar que las decisiones que tomamos, tanto individuales como colectivas, tienen consecuencias sobre el mundo que compartimos.
Independientemente de mi condición de fundadora y directora, considero que lo que hemos construido es motivo de orgullo para el periodismo dominicano. No porque se trate de una iniciativa propia, sino porque demuestra que es posible abrir espacios para coberturas especializadas que durante mucho tiempo han necesitado una mayor presencia en nuestra conversación pública. Apostar por el periodismo ambiental es apostar por una ciudadanía mejor informada, por una sociedad capaz de reconocer los desafíos que enfrenta y por un debate público que incorpore el cuidado de la naturaleza como parte esencial de nuestro desarrollo.
Creo firmemente que informar sobre el medio ambiente no consiste únicamente en describir los daños que sufre nuestro planeta. También significa explicar sus causas, cuestionar las decisiones que nos conducen a la degradación ambiental, explorar las soluciones posibles y mostrar cómo estos problemas afectan de manera concreta a nuestras comunidades. Además, implica recordar que detrás de cada cifra sobre contaminación, pérdida de biodiversidad o aumento de las temperaturas hay personas, familias, territorios y formas de vida que merecen ser escuchados y protegidos.
Por eso, uno de los aspectos que más valoro de este camino es la oportunidad de dar espacio a las voces jóvenes que están impulsando cambios en la sociedad dominicana a través del activismo ambiental, la educación, la investigación y el trabajo comunitario. Sus iniciativas, inquietudes y propuestas merecen ser contadas. Estoy convencida de que el periodismo tiene la responsabilidad de escuchar a las nuevas generaciones, reconocer sus aportes y contribuir a que sus esfuerzos encuentren eco en otros sectores de la sociedad.
Nada de esto habría sido posible sin las personas y organizaciones que han creído en Raíz Climática y nos han acompañado durante estos dos años. Siento una profunda gratitud hacia nuestros colaboradores, aliados y todas las personas y organizaciones que nos han brindado su apoyo desde los sectores turístico, empresarial y bancario, así como desde las organizaciones no gubernamentales y las instituciones nacionales e internacionales que han contribuido a difundir nuestras publicaciones, abrirnos las puertas de sus espacios y tomarnos en cuenta para conferencias, talleres, encuentros y otras iniciativas.
Cada invitación, cada colaboración y cada muestra de confianza han representado mucho más que una oportunidad para crecer: han sido una señal de que existe un interés compartido por fortalecer la comunicación ambiental y de que este trabajo puede generar conexiones entre sectores que, desde sus respectivos ámbitos, tienen mucho que aportar a la construcción de un futuro más sostenible.
A todas esas personas e instituciones, gracias por creer que el periodismo ambiental merece un lugar en nuestra sociedad y por ayudarnos a seguir construyéndolo.
Celebrar este segundo aniversario también me invita a reconocer la responsabilidad que acompaña todo lo que hemos logrado. Fundar un medio de comunicación implica mucho más que tener una visión y poner en marcha una idea. Supone asumir el compromiso diario de ofrecer información rigurosa, contrastada, útil y responsable; mantener la independencia de nuestro criterio periodístico y comprender que la confianza de nuestros lectores se construye con trabajo constante.
Esa responsabilidad es, precisamente, la que me impulsa a seguir adelante. Me llena de orgullo lo que hemos alcanzado, pero tengo muy presente todo lo que todavía queda por hacer. Quiero que Raíz Climática continúe creciendo, llegue a nuevas audiencias y amplíe su presencia más allá de la República Dominicana, conectando nuestras historias con las de otros países de América Latina y el Caribe. Porque los desafíos ambientales no conocen fronteras y porque las experiencias, soluciones y aprendizajes de nuestra región merecen circular con mayor fuerza.
Sueño con que Raíz Climática siga siendo un espacio de referencia para quienes buscan comprender la crisis climática desde una perspectiva humana, cercana y fundamentada en el rigor periodístico. Un medio que no se limite a informar sobre lo que está ocurriendo, sino que también ayude a entender por qué ocurre, a quiénes afecta y qué podemos hacer, desde nuestras distintas responsabilidades, para cambiar el rumbo.
Hace dos años me atreví a convertir una inquietud en un proyecto, aun cuando no sabía exactamente cómo sería el camino. Hoy entiendo que echar a andar Raíz Climática fue también una forma de reafirmar mi compromiso con el periodismo, con la República Dominicana y con la necesidad de contar las historias que nos ayudan a comprender y proteger nuestro entorno.
Si algo he aprendido durante este recorrido es que los grandes proyectos no siempre nacen de tener todas las respuestas, sino de reconocer una necesidad y encontrar el valor para comenzar. Después, son la perseverancia, el trabajo colectivo y la confianza de quienes se suman los que permiten que una idea eche raíces.
Hoy celebramos dos años de historias, aprendizajes, desafíos y oportunidades. Dos años demostrando que el periodismo ambiental tiene un espacio que ocupar y una contribución que hacer. Y, sobre todo, dos años reafirmando una convicción: cuidar el planeta también comienza por comprenderlo, y comprenderlo exige información de calidad.
Gracias a quienes han formado parte de este camino y a quienes continúan creyendo en lo que estamos construyendo.
Seguimos echando raíces, contando historias y apostando por un periodismo que informe, eduque y contribuya a transformar nuestra relación con el medio ambiente.
Porque este aniversario no representa una meta alcanzada, sino el compromiso de seguir creciendo para que las historias que importan encuentren su espacio y para que el futuro ambiental que deseamos también pueda comenzar a construirse desde el periodismo.
