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República Dominicana ante la COP31: expectativas, prioridades y participación

La directora de Raíz Climática, Carolina Pichardo, conversó con el Vicepresidente Ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, Max Puig, sobre la participación de República Dominicana ante la 31ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebrará del 9 al 20 de noviembre de 2026 en Antalya, Turquía. En esta entrevista en formato de preguntas y respuestas, Puig aborda las prioridades del país de cara a las negociaciones climáticas, los principales desafíos de la agenda internacional y las expectativas de la delegación dominicana ante esta nueva cumbre mundial.

-RC: ¿Cuáles son las principales expectativas de República Dominicana de cara a la COP31 y cuáles serán las prioridades del país durante las negociaciones climáticas?

-MP: República Dominicana llega a la COP31 con la expectativa de que esta conferencia permita avanzar de los compromisos políticos a resultados concretos en materia de acción climática, especialmente en aquellos ámbitos que son determinantes para los países insulares en desarrollo. Nuestras prioridades estarán centradas en fortalecer el financiamiento para la adaptación, mejorar el acceso a recursos climáticos en condiciones favorables y avanzar en mecanismos efectivos para abordar las pérdidas y los daños asociados al cambio climático. Asimismo, defenderemos la importancia de una transición justa, que tome en cuenta las circunstancias particulares de los pequeños Estados insulares en desarrollo. Para República Dominicana, la ambición climática debe ir acompañada de medios de implementación adecuados. No basta con establecer metas más ambiciosas; necesitamos financiamiento previsible, transferencia de tecnología y cooperación internacional que permitan cumplirlas sin generar nuevas cargas insostenibles para nuestros países.

-RC: ¿Qué objetivos concretos espera alcanzar la delegación dominicana en esta conferencia y cuáles serán los principales temas que defenderá el país?

-MP: Uno de nuestros principales objetivos será impulsar decisiones que faciliten el acceso de los pequeños Estados insulares en desarrollo al financiamiento climático, particularmente para la adaptación, así como avances en la implementación del Fondo para Responder a Pérdidas y Daños y en el fortalecimiento de los mecanismos internacionales existentes. También consideramos prioritario avanzar en el Objetivo Global de Adaptación, con indicadores que permitan medir los progresos y orientar la acción nacional, tomando en cuenta las necesidades y capacidades de los países en desarrollo. En materia de mitigación, República Dominicana reafirma su compromiso con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C. Nuestra NDC 3.0 establece una reducción de emisiones del 28 % para 2030 y del 32 % para 2035, respecto al escenario tendencial. Alcanzar estas metas requiere movilizar recursos, fortalecer las capacidades nacionales y acelerar la transformación de sectores clave, especialmente el energético. De igual manera, promoveremos la transición justa, la igualdad de género, el fortalecimiento de capacidades y la protección de los ecosistemas costeros y marinos, que son fundamentales para la seguridad económica y ambiental del Caribe.

-RC: ¿Cómo será la participación de República Dominicana en la COP31? ¿Cómo estará integrada la delegación nacional y qué papel desempeñarán sus integrantes?

-MP: La participación dominicana se enmarca en un enfoque interinstitucional, con la intervención de las entidades responsables de formular, coordinar e implementar las políticas climáticas del país. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono como Puntos Focales Nacionales ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, desempeñan un papel central en esta articulación. La delegación técnica debe contribuir tanto a las negociaciones internacionales como al seguimiento de las iniciativas de cooperación, financiamiento y ejecución de los compromisos nacionales. Para ello, resulta fundamental la participación de especialistas en mitigación, adaptación, transparencia climática, financiamiento, mercados de carbono, género y transición justa. Asimismo, República Dominicana continuará apoyándose en su participación en coaliciones y espacios de coordinación internacional, particularmente la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS) y el G77 más China, para impulsar posiciones comunes en asuntos que afectan directamente a los países en desarrollo. La composición nominal definitiva de la delegación contempla la participación de cinco instituciones del Estado, vinculadas a la implementación de la NDC nacional, así como de diez organizaciones de la sociedad civil, la academia y el sector privado dominicano. Lo fundamental es garantizar una participación articulada y coordinada que permita vincular las prioridades nacionales con los resultados de las negociaciones internacionales, una labor que corresponde precisamente a este Consejo.

-RC: ¿Qué avances espera impulsar República Dominicana en la implementación de sus compromisos climáticos y qué medidas considera prioritarias para fortalecer la acción climática nacional?

-MP: República Dominicana cuenta con una hoja de ruta actualizada a través de su NDC 3.0, que establece compromisos de mitigación hasta 2035 y un conjunto amplio de medidas de adaptación. El desafío ahora es acelerar su implementación, movilizar los recursos necesarios y fortalecer la coordinación entre las instituciones públicas, el sector privado y los socios internacionales. Entre nuestras prioridades está avanzar en la transformación del sector energético, ampliar las oportunidades de generación renovable, mejorar la movilidad sostenible y promover una gestión más eficiente de los residuos. En adaptación, debemos fortalecer la resiliencia de los recursos hídricos, la agricultura, las ciudades, el turismo y las comunidades costeras, además de proteger los ecosistemas que contribuyen a reducir nuestra vulnerabilidad. También es fundamental consolidar los sistemas nacionales de transparencia climática, seguimiento y evaluación, para medir los avances, identificar brechas y asegurar que los compromisos se traduzcan en políticas públicas e inversiones efectivas. Nuestra NDC 3.0 contempla necesidades de inversión de aproximadamente 23,719 millones de dólares entre mitigación y adaptación. Una parte significativa de la meta de reducción de emisiones depende del apoyo internacional. Por ello, movilizar financiamiento accesible, fortalecer las capacidades técnicas y atraer inversiones sostenibles son condiciones esenciales para avanzar en su cumplimiento.

-RC ¿Qué importancia tiene para República Dominicana participar en la COP31 y qué resultados concretos deberían derivarse de esta conferencia para el país y para la región del Caribe?

-MP: La COP31 representa una oportunidad para que República Dominicana fortalezca su voz en la agenda climática internacional y contribuya a que las necesidades de los países insulares y del Caribe se reflejen en las decisiones multilaterales. Nuestra región enfrenta amenazas que afectan directamente a sus economías, comunidades y ecosistemas, desde el aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos hasta la erosión costera, la pérdida de biodiversidad y la proliferación del sargazo. Estas vulnerabilidades requieren respuestas coordinadas y recursos proporcionales a la magnitud de los desafíos. Esperamos que la conferencia produzca avances verificables en el financiamiento para la adaptación, el acceso efectivo a los mecanismos de pérdidas y daños y la implementación de compromisos que permitan acelerar la acción climática. También sería importante fortalecer la cooperación regional, el intercambio de conocimientos y las alianzas para proteger los ecosistemas costeros y marinos. Para República Dominicana, el éxito de la COP31 no debe medirse únicamente por los acuerdos que se adopten, sino por la capacidad de convertirlos en financiamiento movilizado, proyectos ejecutados y mayor resiliencia para nuestra población. En definitiva, necesitamos una cooperación climática que reconozca que la vulnerabilidad de los países insulares exige respuestas concretas. La acción climática debe contribuir a proteger vidas, preservar nuestros recursos naturales y garantizar un desarrollo sostenible para las generaciones presentes y futuras.

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